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Parinacota

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Parinacotazoom

Famosa por la leyenda de la mesa poseída que está amarrada en la iglesia del pueblo.

http://www.destinoarica.cl/provincia-de-parinacota

Camino al Lago Chungara, desvío por ruta A-93
Putre

Pequeño poblado famoso por la leyenda de la mesa poseída, ubicada al llegar al Lago Chungara, desvio por ruta A-93

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Descargue la leyenda La mesa de la Iglesia de Parinacota

 
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Muchas de las leyendas vinculadas al hombre con la naturaleza, el medio ambiente o los animales, pero otras también vinculan al hombre con la vida y la muerte.

Esta es una de ellas.

La muerte rondó innumerables veces las calles de Parinacota, como viento frio por los muros del pueblo, como la muerte misma. 

No había nada que hacer si aquella mesa poseída por quien sabe quién, se aparecía frente a la casa de algún vecino. 

Dice la historia popular que en el pueblo de Parinacota, una mesa anunciaba la muerte. Al amanecer el silencio del altiplano se hacía más profundo cuando aparecía por las calles buscando un domicilio para entregar su mensaje.

Cuentan que antes que en nuestra Patria se escucharan los primeros gritos de independencia, mucho tiempo antes, vieron aparecer una mesa justo frente a la casa de algún vecino, el cual pronto sufriría la pérdida de uno de sus seres queridos.

Don Félix Calle uno de los vecinos del pueblo de Parinacota nos relata:

“Yo le voy a contar, no lo sé todo, pero todo lo que se de la mesa, se lo voy a contar.

La mesa de aquí tiene algunos defectos cuando va a morir alguien, sale a caminar, camina y ustedes la ven, si la encuentran se convierte en burro o en perro, en lo que sea, no le hace nada”.

“Pero si ustedes no se encuentran cuerpo a cuerpo, van en la mesa prendida de cuatro velas y el que va a morir va a parar en el centro con una vela agarrá. Llegaba a las casas porque, depende de la persona que va a morir, por ejemplo de aquí va a Chucuyo, va a este lado de la población también, todos esos caseríos recorre, la persona que va a morir a esa casa visita, se viene con el alma…”

¡Ay, ay, mensajera de la muerte, tanto dolor causaste con tu endurecido corazón de madera!

Las aspiraciones de la mesa continuaron sucediéndose.

Don Cipriano Morales Huanca, vecino del pueblo de Parinacota y cuidador de la iglesia de Parinacota, nos relata:

“La mesa esa… la han  visto la gente antigua… por ejemplo, mi abuelita o mis abuelitos, la habían visto salir p’fuera, eso me contó mi mamá, yo le pregunto a mi mamá: ¿por qué está amarrá esa mesa?, entonces mi mamá contesta, esa mesa la han visto nuestros abuelitos y tus abuelitos, salió p’fuera con cuatro velas a medianoche a robar espíritu de una persona que está durmiendo y al poco tiempo se moría la persona esa… De ahí la amarraron de una pata”.

Hoy, la antigua mesa continúa amarrada al pilar izquierdo frente al altar de la iglesia de Parinacota.

El curioso desgaste del pilar al que se encuentra atada y sus patas ya muy gastadas, parecen delatar su permanente intención de escapar.

Don Cipriano Morales nos relata:

“Ese por caminar que ahí que… nunca se uso es mesa dice, y apareció con las patas gastadas, dicen, si usted la ve, están gastadas las patas”.

Don Félix Calle nos afirma que:

“Ahora la mesa, siempre sale. -¿Igual? Preguntamos.

Igual… pero ya no le quedan patas ya puh."

"¿No se fijaron ustedes?  Se le fue gastando y con el tiempo se va a gastar más puh, y eso nadie lo cree”.

Los frescos pintados en los muros de la iglesia de Parinacota, muestras de profana religiosidad, fueron testigos de todo lo que ahí ocurrió.

mesa

Esas mujeres sonrientes que arden en el infierno vieron burlonas como ingresaban la mesa por aquellas puertas centenarias, los soldados españoles que cargan la cruz de Cristo, han sido sus carceleros.

Don Cipriano Morales Huanca, cuidador de la iglesia e integrante de una de las tres únicas familias que viven en la actualidad en Parinacota, cumple la labor de observar y vigilar que esta esa no se arranque, ni vuelva a asolar los hogares de este tranquilo pueblo.

Nadie puede asegurar hoy en día, que esta mesa no es aún correo de la muerte.

Lo cierto es que nadie ha desafiado a esa leyenda, desatando sus amarras y dejándola al libre albedrío.

Transcripción del libro “Crónicas y Leyendas de Arica y Parinacota”.

Basada en la obra inédita de Don Alfredo Raiteri Cortés.

“Viaje al corazón del tiempo” Tomo IV por Hermann Mondaca Raiteri.